Todo empezó el día que ella quiso partir.
Necesitaba encontrarse y para eso debía aventurarse en lo más profundo del océano.
Y aunque sabía que en el camino se podía hundir, no le tembló el pulso en tomar el timón.
Y allá partió a aguas extrañas.
A noches extensas.
A madrugadas agitadas.
Se alimentó de mentiras endulzadas.
De vanidades.
De alabanzas.
De suspiros.
De fragancias.
Y el viaje apenas iniciaba…